Biocompostajes Laso
La gestión de materias primas de origen orgánico (por ejemplo: lodos, residuos vegetales o animales…) conlleva un proceso de digestión aeróbica mediante el cual obtenemos el compost.
La digestión aeróbica es un proceso en la que se estimula el desarrollo de organismos tales como bacterias y hongos que se alimentan de esta materia orgánica, dejando como resultado del proceso un producto estabilizado, rico en nutrientes y en microorganismos.
Los fertilizantes orgánicos aportan elementos nutrientes de forma equilibrada y balanceada:
A su vez, incluye pequeñas cantidades muy equilibradas de oligoelementos como el molibdeno, manganeso, zinc, hierro o boro, estando algunos de ellos acomplejados por acción de los ácidos orgánicos generados durante el proceso de compostaje.
La materia orgánica del compost tiene innumerables ventajas en cuanto a la mejora de nuestros suelos:
Los nutrientes disponibles en el suelo, como puede suceder con el fósforo, pueden estar “bloqueados”, por lo que los microorganismos del compost son los encargados de “desbloquearlos”. El abono orgánico ayuda a desarrollar el conjunto de bacterias y hongos que permiten solubilizar estos nutrientes y pasarlos a una forma biodisponible y asimilable por los cultivos.
El compost actúa como medio de desarrollo de microorganismos del suelo que permite desarrollar este conjunto de bacterias beneficiosas, que a su vez (por competencia poblacional) inhiben el desarrollo de bacterias como la phytophthora y armillaria.